Mudanza/Icaria (2006)
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The title of this intervention is my first own lecture: Mudanza/Icaria is, like Jania, an essay on dialectics. Mudanza is the thesis (because it came first); Icaria its negation. The “/” between the two is that web full of trashes we moved from my former house’s little open yard to the Ministery of Education and Culture. And there’s no resolution in that relation: the work (considered as a whole) failed in a way, but maybe also demonstrated something. Mudanza was a project for the “Intervention Room” (the second floor, the offices section) in the MEC’s building I wrote in february, 2006. It was very simple, and was accepted. Icaria was born later, while Mudanza began to be more than an idea and the web started to have two possible destinies: to become sea, or to be the heaven. The exhibition Mudanza/Icaria included pictures of the Mudanza process, the installation Mudanza, the installation Icaria and the sculpture “Icaro” (wood, 2007), as well as the “Icaro sonnets” (written four hands with the poet and novelist Horacio Cavallo), my “Canción para Icaro” lyrics, and some other texts. The guitarist and composer Vladimir Guicheff wrote a piece for solo guitar titled “Icaro” and he performed it in the opening.
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Mudanza e Icaria son dos proyectos, procesos vitales y metodologías de trabajo diferentes, cuya fusión en el “espacio intervención” del MEC probablemente ha fracasado. Mudanza/Icaria es una intervención, y no más que eso (tampoco menos). Todos los elementos que componen la instalación están enteramente subordinados a su condición de tal. Mudanza es un proyecto que se proponía, en febrero de 2006, trasladar al MEC (y colgar en la claraboya que separa la planta baja del primer piso) una red llena de basura que por entonces colgaba en el patio (en realidad, un pozo de aire de unos 4 por 3 ms.) de una casa en la que vivo, desde 2003, con varios estudiantes de diversas partes del país. Esa red fue colocada por el “vecino de abajo” para evitar que la basura que los “vecinos de arriba” tiraban hacia “nuestro” patio bloqueara el desagüe y el agua de lluvia se filtrara en sus dependencias. La costumbre de los “vecinos de arriba” (una pensión oscura) dejó de afectar a los “vecinos de abajo”, pero la basura se acumulaba sobre “nuestras” cabezas. Como resultado, el patio dejó de usarse y pasó a convertirse en un depósito infecto. De los objetos depositados en el patio entre verano y agosto de 2006, decidimos trasladar al MEC sólo la madera, en general restos de tarimas, puertas y otros muebles encontrados en la calle que no fueron utilizados luego (como sí lo fueron muchos otros) ni en mi propio taller ni para otros usos diversos, como construir muebles rústicos (actividad pergeñada por algunos de los habitantes de la casa). El día del montaje de Mudanza coincidiría con una operación de limpieza radical del patio y de su transporte. Mudanza, pues, es un proyecto colectivo de limpieza. Quienes participaron en la remoción de la red y en su reinstalación en el MEC, limpiaron el patio y las escaleras luego y dispusieron la madera en atados para su transporte no son “artistas” y tampoco desean serlo. Tal vez algunos disfrutaron el carácter político de la acción, pero no se excedieron en sus valoraciones de la misma.
Icaria es un proceso (la construcción de una obra con madera encontrada, la escritura de varios textos) que se desata cuando el proyecto Mudanza es aprobado, aunque tiene una historia más larga. “Icaria” es el nombre de un grupo de performers (Daniel Alem, Juan de Arroyal y Carolina Pimienta, entre otros) que, en diciembre de 2001 realizó una acción que consistía en tirarse, munidos de “alas” de madera, pluma y cera y dispositivo de seguridad mediante, de lo alto del Palacio Salvo. Además, realizaron otras obras menos sonadas antes de la muerte de Juan de Arroyal en Mayo de 2002. Esta lectura del mito de Ícaro es un homenaje a aquella otra “Icaria”, aunque la red que recibe los cuerpos es más endeble y está llena de basura, y además no cubre todo el espacio aéreo de la caída posible. Como recordará el lector y relata una de las versiones del mito, Ícaro y su padre Dédalo huyeron de Creta mediante unas alas construidas por éste último. Ícaro se acercó demasiado al sol y la cera que unía las plumas se desprendió. Ícaro cayó al mar y se ahogó, y Dédalo lo recogió y lo enterró en la isla de Icaria. La pedagogía que suele extraerse del mito suele pecar de simplista, porque no sabemos muy bien cuáles eran las motivaciones de Ícaro (en la vida, por ejemplo) y tampoco las de Dédalo: sólo sabemos que huían. La condición de “héroe” de Ícaro también es bastante difícil de definir: en todo caso es un héroe erróneo, un héroe al revés, y sólo remite a sí mismo. Una última cosa: cualquier imagen de Ícaro sería ambigua si careciera de alas.
(Text given to the visitors of the exhibition)
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