Es preciso analizar la tarea poética como prerrequisito de la evaluación del poema. Tal evaluación no podrá regirse por la manera en que el creador realizó su tarea, sino que estará mas bien determinada por su rigor y alcance. Tal es así que la tarea se deriva del poema mismo, y debe, asimismo, entenderse como prerrequisito de la creación, como estructura espiritual y concreta del mundo al que la poesía sirve de testimonio. Y aquí habrá que comprender dicha tarea, dicho prerrequisito, como razón última accesible al análisis. Se prescindirá de los antecedentes de la creación lírica, de la persona o de la concepción del mundo del creador. Sólo se tratará la esfera especial y singular que alberga a la tarea y es prerrequisito del poema. Y dicha esfera es, a la vez, producto y objeto de la investigación. De por sí deja de ser comparable al poema mismo. Es, en realidad, lo único constatable de la investigación. Esta esfera, que adopta una figura particular para cada composición poética, debe señalarse como lo poetizado. En ella puede circunscribirse el ámbito específico que contiene la verdad de la composición. Esta “verdad”, tan insistentemente reivindicada en sus obras por los artistas más rigurosos, debe entenderse como la objetividad de su creación, como la culminación de la antedicha tarea artística. “Toda obra de arte tiene un ideal a priori, una intrínseca necesidad de estar presente” (Novalis) Lo poetizado es, en su forma general, la unidad sintética del orden espiritual y concreto. Esta unidad cobra su figura particular en tanto forma interior de la creación particular.
Lo poetizado se muestra, entonces, como transición que va de la unidad funcional de la vida a la del poema. En ella la vida se determina mediante el poema, así como la tarea por su solución. El fundamento no radica en la disposición vital del artista, sino en un contexto vital determinado por el arte. Las categorías que hacen a esta esfera (…) no están prefabricadas. Quizá la mejor aproximación a ellas esté en los conceptos de mito. Los logros más pobres del arte se refieren precisamente al sentimiento inmediato de la vida, en tanto los más espectaculares, desde el punto de vista de su veracidad, tienen que ver con una esfera emparentada con el mito: lo poetizado (…) que posibilita la apreciación de la poesía, en términos de asociatividad y grandeza de sus elementos.” (…) La vida es el más remoto fundamento de lo poetizado. (…) La poetización pura dejaría de ser un concepto límite: sería vida o poema.